Te das cuenta de que no vas a conseguir todo lo que quieres, de que no basta con llorar, desearlo con todas tus fuerzas, esperar que te lo traigan los reyes magos o pedirlo soplando un diente de león… No.
A veces quieres y no puedes. Y es, en el momento en que aprendes y aceptas esto, cuando pierdes la inocencia, maduras, cambias ...
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